¿qué anima mis palabras?
¿qué llanto reemplazo con sentidos?
Hay golpes en la vida,
Vallejo fue uno,
pero hay golpes duros,
hay cosas que no sanan,
que no cicatrizan;
hay arrullos que ya no se escucharán,
naturalezas que desfallecen.
Hay una soga hilarante también,
que rechina en mi cuerpo,
en mi garganta,
junto al conejo,
y quizás haya pelusas,
algodones....
Hay mujer, hay cigarrillos,
Entierro lámparas,
concibo universos,
pero hay golpes en vida,
tan duros.
A veces no se resisten ni con las gambetas,
porque hay golpes que te quitan el habla.
Mudo,
escuchas una voz que no cesa,
un susurro que insufla,
un mate improbable,
y el llanto se dispara. Con sus instrucciones,
sus relojes,
sus tiempos tolerados por instancias legales:
hoy llorá tranquilo que ayer no lloraste.
Hay golpes en la vida?
Será verdad?
Cuales son las verdades de los golpes?
Ay miel suave,
claro rocío,
esos golpes te quitan lo amado
pero no de tu mirada,
te lo quitan del cuerpo,
pero lo sigues viendo,
cruelmente
y escuchando
como un susurro.
Solo tocas tu pena cuando lloras y la tocas
resbalando,
casi cayéndote.
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