Shadowman

There's a man back a-ways
Who believes at where he is
And there's a girl
(...)
Up ahead who says she knows
Take a turn and see his smile
Made of nothing but loneliness
Just take a walk and be a friend
To the Shadow Man
(...)
Look in his eyes and see your reflection
Look to the stars and see his eyes
He'll show you tomorrow, he'll show you the sorrows
Of what you did today

David Bowie "Hunky Dory" 1971


Extraido de El Museo de la Novela de la Eterna...de M.F

Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aun no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo habían dicho, repuso quizá desde la vieja hendida Nada. Y comenzó.

(...) Es indudable que las cosas no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.

martes, 17 de abril de 2012

Es sencillo

Es sencillo. Hoy ya es medio día. Entonces entretengo el día sencillamente. Unos mates, una siesta, una película. Ya mañana, que se podría poner mas difícil la cosa, me inventé actividades. Voy de mi hermana, ella me cuenta sobre sus cosas, y me mantiene atento. Cuenta todo con una sonrisa pero, cuando se calla, seguro se angustió, pero su motorcito empieza a andar de nuevo muy rápidamente, es mujer, está más acostumbrada, y entonces vuelve sobre sus cosas. A mi me encanta cómo las cuenta. Esto por la mañana, calculo que hasta después del almuerzo, hasta después del café, después del almuerzo. Como tiene que ir a la facultad, seguramente después del café me voy. Ahí tendré una tarde de cielo azul, a mi lado, como si respirara un pez en el cielo. Caminaré, me perderé en las calles. Quizás en ese momento sienta un poco la pena, el ratón saliendo de la boca. Pero veremos, porque si hay algo que aprendí es que andar haciéndose idea, no es bueno para este tipo de situaciones. Es mejor andar como sin saber, olvidado en los árboles, en las calles, odiando algunas cosas. Eso sí a la noche se abren todas las posibilidades, porque el rocío que cae, y la gente que desaparece, hace que la ciudad quede entera, para que yo la camine. Para andar sin pensar. Verdadero, cándido, histérico.
        Seguramente lo más duro es despertarme. El sentir el ratoncito jugando en mi boca. Quizás lo insoportable sea esto de escribir, pensando mi pena, diagramando el vacío, jugando con nada, almidonando los agujeros, proponiéndole un acertijo al pensamiento. Pero así andamos señor, el olvido se lleva todo, mis autos de juguetes, mis novias de la infancia, el amor de mi madre, los sueños, pero algo no consigue llevar; y eso clava sus dagas en mis pasos. Me inmoviliza. Esa es mi verdad: la inmovilidad. El cosquilleo del destino me aterra. Me deja hecho piso, hecho tierra.
          Ese otro día después del otro día me convenceré de que esa chica me gusta. La voy a hablar, le conquisto con mis fantasmas, que los saco y los dejo en la mesa, para que los observe y se fije si le gustan, si le atraen, y en el mejor de los casos terminamos amándonos como si fuésemos locos, como si no hubiese nada más.
         ¡Ya sé! Ese otro día después del otro precedido por otro, me voy a la isla. Allí miro el río, su curso augusto, su mirada sin pellejo; admiro los árboles, hago un fuego de sus huesos. Así hasta que la noche vaya hasta mis ojos, y sin lágrimas mirar de frente, valientemente el vacío suspendido en la trama negra. Esa noche que abre las entrañas con su filo de estrella me dará razones, motivos, magias y sueños. ¡Engaños!. Cómo los deseo. Como espero encontrar en algún aspaviento motivo de mi revancha. En alguna marioneta mi angustia, en algún casco mi cabeza, encontrar eso que me falta, encontrarlo y besarlo, besarlo hasta deglutirlo, masticando, obvio, que placer masticar el horror, mi sin sabor. Que placer dormirme con el pedazo de nada en mi boca. Sentirme lleno de esa gran nada que va a habitar mi estomago feliz. Mi estomago deglute la nada con dificultad, le cuesta encontrar su consistencia. Su caricia resbala en la nada.  
              Después de tantos días seguramente la puedo llamar y decirle: mirá todo esto fue una locura, nadie entendió nada, nadie supo bien que pasó ni que pasaba. Yo te quiero…nunca te quise hacer mal. Pero en cambio vos…Ay si sufrí por tus labios, por tu cintura que hace montañas en la cama, por tu pelo, ese negro profundo, ese blanco viejo que te persigue por tus rincones, esa cana blanca. Vos fuiste dura, o quizás fue tu manera. No lo sé. Sinceramente nunca supe qué fue lo que pasó. Fuiste tu, fui yo, fuimos los dos…Eso es misterioso.
             Pero seguramente solo pasó una hora, y cuando te llamo me decís que no llame más, que soy un invasivo, que no te doy respiro. Pero…como me gustaría que sea así, que pueda invadir la coraza de tu caparazón, la fortaleza de tu imperio. Invadirte, ¡como quisiera! Empezaría por tu compuerta, por tus labios de hablas, por tu palabra, para continuar por tus orejas por tus escuchas, por el navío que conquista tu alma, y una vez dentro, empezaría a deslizarme por los mares, por tus fronteras, por tus países, descansaría en tu ombligo, roncaría en tus rodillas, le haría el amor a tus formas. Te invadiría toda, como un abrazo, como una palabra que se escucha. Entonces te diría que te amo. O quizás ni haga falta.

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