A la blanca hoja le escribo,
por ser ella la mujer más bella,
porque da sin dilaciones la Nada,
posibilidad del Todo.
¿Dónde las partes se reúnen sino
en tu blanquecino porvenir,
en tu contestación nula?
¿Qué don más preciado
podría haber?
Trazo la forma en sumatoria de caracteres
y tu impasible, no mal dices,
al ser truncada
de tu bella nada en futilidad acabada.
Todas las dichas a ti
y que des a los buenos en el moroso arte
tu toda nada
que es todo por venir.
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