Shadowman

There's a man back a-ways
Who believes at where he is
And there's a girl
(...)
Up ahead who says she knows
Take a turn and see his smile
Made of nothing but loneliness
Just take a walk and be a friend
To the Shadow Man
(...)
Look in his eyes and see your reflection
Look to the stars and see his eyes
He'll show you tomorrow, he'll show you the sorrows
Of what you did today

David Bowie "Hunky Dory" 1971


Extraido de El Museo de la Novela de la Eterna...de M.F

Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aun no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo habían dicho, repuso quizá desde la vieja hendida Nada. Y comenzó.

(...) Es indudable que las cosas no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Satisfaciendo la imaginación (que no es la memoria imperfecta)

El hombre en la bicicleta pita el silbato y mira, mira inalcanzable en su hacer (que es vigilar), indómito hasta de él mismo, pita porque es su hacer, no cuestiona la acción por racional que es, ajustado a los fines. Como ha de ser dirán algunos. Yo diría que una cosa no quita la otra, se puede ser racional y no tocar el silbatito todos los días, o así sea una vez a la semana o al año, pero es absurda la tarea si por si misma se sustenta, ratifica su acción la acción misma, y eso no ha de terminar ahí, freirá los huevos como se fríen los huevos, y dirá jarro cuando haya que decirlo y su coherencia será lo que es su coherencia.
Las gentes duermen en sus camas desparramados en diferentes formas, las parejas duermen y siguen diciendo, el hombre sólo, duerme pero sigue diciendo, eso es la particularidad humana, cual tiempo siderio hay un tiempo humano que no conoce fin, nunca la palabra muere. Entre el hombre silbando y las gentes durmiendo hay una relación real, que encuentra su causa en las necesidades recíprocas.
Yo cruzo la escena en bicicleta y escribo ya desde ahí, desde el momento que vi empecé a escribir, pero no como se escribe mentalmente memorizando lo escribible sino con la emoción del momento, inscribiendo la escena para escribirla después. Ese después es ahora.
La relación es directa y justificada en la causa. La apreciación del asunto puede derivar en conversaciones sin fin acerca de adjetivaciones distintas sobre la misma substancia. Y ya me pongo racionalista, al poco que esto podría terminar diciendo sobre la existencia de un Dios obviamente perfecto y que es causa de todo, hasta de sí mismo. La adjetivación es otra cosa humana. Es tan cómico ver cómo uno se pasa la vida hablando para decir lo que se dice cuando se es, bla bla bla. Somos en esa impermanencia, en eso minúsculo que le llamamos tiempo y espacio. Permanecemos como las gentes que duermen después de un día, después de un sol, pero después de una noche despertarán con la mueca consumada, terminada, completa. Levantan de esa forma el hombre del silbato, las gentes.

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