Despacio insecto,
hunde tu aguijón
en mi piel,
succiona
chupa
toda la sabia vieja,
todos los engaños,
inhala me
con tu dolor,
Húndeme en tu cuerpo
llévame en tu torrente.
Santíguate en nombre de mi Dios.
Concíbelo y chúpalo también,
succiona su nada
toda nuestra creencia,
llevate contigo a tu oscuro río,
llevame contigo a tu oscuro corazón.
No quiero más estos dias de cristal rojo
ni de vértigos inútiles e insignias,
la heráldica quede en armario.
La mántica en algún ojo,
el saber en algún libro.
Que queda entonces insecto de mis sueños?
Que queda por llevar?
Qué cofre fragua mi platino
qué suspiro devuelve al orfebre
su mano,
quién devolverá al insecto
su probóscidio.
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