miércoles, 22 de septiembre de 2010
Es necesario dormir en silencio
Escuchó el ruido que provenía del placar. Se levantó de la cama, abrió la puerta del mueble, del antiguo mueble, aquel que llevaba las inscripciones de amores anteriores a él, anteriores a su abuelo inclusive. Aquel abuelo en aquel mueble discurría su charla infinita por una culpa nunca cercenada. Él le concedió el deseo de lavarle la culpa. El abuelo a cambio lo dejó dormir en silencio.
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