Río
Me senté a su orilla y contemplé la tranquilidad de los sauces, venía por sus raíces trepaba por mi piel y de golpe como un sacudón me daba su tranquilidad. Yo se lo agradecí trepándolo y al llegar a la copa le di un apretón. A su vez sentí después de la tranquilidad una austera, aunque naciente impaciencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
lea!! saludos porteñoss!!
se los extraña, rosarinos
Bar**
Publicar un comentario